Sábado surtido
Buenos días. Es sábado por la mañana. Ya no podía esperar más. Tenía que elevar mi voz, a riesgo, caso contrario, de hacerla callar para siempre. Es decir: me he puesto rojo y me ardían las mejillas, he titubeado al pulsar la parte anterior izquierda del ratón. Pero sí, lo hice; ya está hecho. He colgado una canción en la que se oye mi voz.
***
Lo explico todo -más o menos- en mi primer blog de Myspace. Lo copio y lo pego a continuación.
El otro día me escribía con uno de los amigos más valiosos que he hecho por Myspace y hablábamos tangencialmente de las cosas "que dan cosa", de lo que abochorna, avergüenza, da pudor y estalla, rojo, en las mejillas. Él, que es amigo de las navajas, cuyas canciones suenan brillante -siempre- y que sabe cantar maravillosamente, puede poner palabras, y voz, a lo que quiera y siempre será estupendo. Pero yo, todo lo contrario. Lo paso tan tan tan tan mal escuchándome... Así que decidí que, si había que adentrarse, indómito, en la semana del no-pudor, me meta sería terminarla con una canción colgada en la que se escuchase mi voz. Ahí está. Pido perdón a todos los que, generosamente, o quizá por puro despiste, acaben transitando este espacio y que, al oírla, tengan que salir huyendo despavoridos. Pero tenía que hacerlo. Tenía que subir un tema con mi voz, oh horror, mi voz hablando más que cantando, grabada como San Agustín me dio a entender, esto es, con mucho amor, pero así a mogollón. Luego la he hecho rebotar, reverberar, la he procurado deformar tanto como he podido; la he dejado en cierto segundo plano, que no se entienda del todo. He hecho lo que he podido. Y he hecho lo debido: si no hubiese dado este paso, podría seguir sin atreverme a terminar -si es que la muestra reciente es un tema terminado-, no atreverme nunca a dar por concluida una canción con mi timbre y tono grabados a fuego. En fin, como doble disculpa y resumen: tenía que hacerlo y, puede, encontraré nuevas vocas más adelante, y la mía se irá... A mayor abundamiento -de las excusas- he tratado de acompañar el ruído con el silencio. O todo lo contrario. Que he subido otro tema a la vez, quiero decir. Uno de guitarras cruzadas sobre un ritmo machacón que, espero, guste a alguien. En él, al menos, me callo. Para hacer todo eso, además, he tenido que quitar una canción de las antiguas. Que me ha dado mucha pena, sí. Pero eso es otra historia. ¡Besos!
La canción se puede escuchar al abrir mi espacio otoñal y madileño-berlinés. He añadido otra, como cuento arriba, al mismo tiempo. Guitarrera. Psicodélica. Instrumental. Casi mejor ¿no?
***
Por cierto, para terminar el sábado, propongo un plan. El que se detalla en el siguiente cartel cartelón -o extra-flyer, quizá-, obra de mi amiga María, cómo no. :-) ¡Veniiirrrseee!



Miss Calamar dijo
A mí siempre me ha parecido que tienes un vozarrón. Y además eres sabio con las palabras y los acordes. Vamos, que soy poco objetiva, pero que la estoy oyendo y no me dan ganas de suicidarme. Eso es, que me gusta. Y que seguiré apoyando tu carrera musical, después de esto, a muerte y como San Agustín.
Esta noche nos vemos!
25 Octubre 2008 | 03:16 PM