Y gris, y color carne -blanco rosado-; y color castaño, la melena. Y las zapatillas blancas, negras y plateadas como sólo unas zapatillas de correr pueden serlo.

Dentro de unos minutos estaré corriendo, espero, como un rayo. Por entre los truenos y relámpagos que acuchillan la noche del sábado, en la ciudad, cuando el calor cae plano y, más que llegar la primavera, pareciera que nos cambian las estaciones de dos en dos, como si uno da una cabezada y ¡zas! Se pasó de estación, sí. Si no fuera por el polen, claro. Los estornudos dicen "es primavera". Y en fin, yo no la paso, al menos hoy, interior noche, escuchando y viendo a Triángulo de Amor Bizarro, como pensaba. ¿Por qué? Pues puede que por la astenia, que es algo así como "qué gan-astenía de escribir una parrafada"... como esta.
Aunque la pasaré, sí, dentro de muy poco -exterior, noche- correteando como un rayo, verde menos el amarillo, o sea, sobre todo azul, por entre los truenos y relámpagos de mi humor, por evitarlos, saldré a correr. Por anticiparlo, dejo escrito esto.
Por dejar escrito esto no falto al concierto. Falto porque, cuando estoy cansado, cansarme más, corriendo, es mejor que hacerlo de pié, aun incluso en uno de mis conciertos soñados -Triángulo..., en la Sala Caracol; y además gratis-, y si escribo esto no es por nada de lo que he (no) dicho antes, sino por lo que (no) digo ahora.
¿Justificarse? ¿Quién ha dicho eso?

En fin, que ahora salgo, a correr, que quizá nos encontremos.
Si no, mientras, aquí se queda esperándonos un vídeo. ¿De Triángulo de Amor Bizarro?
No, aunque podría ser, porque es un montaje -bastante inspirado- de imágenes caseras, azoteas, gatos. Algo hermoso. Y lo mejor, sí, la canción.
El 'Rayo Verde' de Eric Rohmer, digo, del Sr. Chinarro.

Que rima con bizarro.
Ea.