Lo que ocurre es que, cuando una cultura, con sus usos y costumbres, se va extinguiendo, los que la vivieron -y vivieron en ella los mejores años de sus vidas-, esos van a sentir -y creen pensar razonablemente- que con el final de ese tipo y estilo cultural coincidirá el Apocalípsis, el fin de toda civilización.
Lo que pasa es que no solo las modas pasan: nuestra herencia y hasta nuestro fundamento es como una moda, más duradera; pero pasará igual, por mucho que la sintamos eterna. Y la humanidad se quedará con lo siguiente, sin importarle demasiado si nosotros pensamos que se trata de un avance o, más bien, de una pérdida.
La humanidad seguirá viviendo, abriendo espacios, o bien atrincherándose entre montañas de basura.
Nosotros pasaremos, y el Apocalípsis, que parecerá a punto de volver a acontecer al final de cada época, seguirá y seguirá volviendo, para aplazárse cada vez.
Y así.
***

En montañas de basura,
en montañas de basura,
en montañas de basura,
en montañas de basura.
Ningún beso de cordura,
ningún beso de cordura,
ningún beso de cordura,
ningún beso de ...
Dios me tendrá que proteger.
¿Qué va a pasarme en esta vez?
¿Qué va a pasar si me entrego y no funciona?
¿Qué va a pasar si me tiro al barro ahora y sale mal?
¿Qué va a pasar si no puedo soportarlo?
¿Qué va a pasar si decido dar el paso y sale mal?
Aguantaré, podré escapar, podré volver.
Mi vida va a ser mejor de lo que fue.
¿Qué va a pasar si no lo es?
Dios me tendrá que proteger.
¿Qué va a pasar si no lo es?
Dios me tendrá que proteger.
¿Qué va a pasar si no lo es?