Lo que ocurre es que, cuando una cultura, con sus usos y costumbres, se va extinguiendo, los que la vivieron -y vivieron en ella los mejores años de sus vidas-, esos van a sentir -y creen pensar razonablemente- que con el final de ese tipo y estilo cultural coincidirá el Apocalípsis, el fin de toda civilización.

Lo que pasa es que no solo las modas pasan: nuestra herencia y hasta nuestro fundamento es como una moda, más duradera; pero pasará igual, por mucho que la sintamos eterna. Y la humanidad se quedará con lo siguiente, sin importarle demasiado si nosotros pensamos que se trata de un avance o, más bien, de una pérdida.

La humanidad seguirá viviendo, abriendo espacios, o bien atrincherándose entre montañas de basura.

Nosotros pasaremos, y el Apocalípsis, que parecerá a punto de volver a acontecer al final de cada época, seguirá y seguirá volviendo, para aplazárse cada vez.

Y así.

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[Hoy, en el unvlog lapidárico, un vídeo de otra época: Los Ángeles]