¿Con veintiocho me indigno menos, o simplemente me apetece menos escribir de lo que me indigna?
Ya no soy joven, aunque me sienta joven. Pero ¿me estoy haciendo mayor?
¿Existe el riesgo de que se me contagie la otra mitad de mi, el 50 % grande del cuerpo -estooo... supongo que en mi caso, eso es la cabeza; y no hablo del intelecto, sino de donde no caben los sombreros-, el que disfruta de las cosas, y tampo hable o escriba sobre las cosas que me hacen disfrutar?
Veremos...
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Estaba echando un vistazo a una entrevista en la que Marlango presenta su disco más reciente, que se llama 'Electric Morning' -título que, a decir del grupo, está justificado por una serie de clichés entretejidos con la voz hecha un rurún triste-. Estos Marlango no son los peores del hediondo mercado musical español. Copian pulcramente cosas buenas de otros, hasta copian a Tom Waits cantando a través del megáfono, sólo que Leonor -Watling, no la doñainfantabebé- tiene mejor pinta que el genio de Pomona, no creo que necesariamente huela mucho mejor, pero sí lleva una manicura impecable, no como Waits, que se curte la piel y destroza las uñas aporreando la batería y demás percusiones, percutiendo las cuerdas de guitarras, bajos, y lo remata rascandose bajo el sombrero, como sólo un mono sabio sabe escarbarse el pelo. Por cierto que, a Thomas Alan Waits, le cabe bajo uno de esos microscópicos remanentes de uña todo el talento de los tres músicos de Marlango juntos.
Marlango no son tan malos, ni Najwa es tan mala, no no no;ni tantos otros quehacen música agradable (o no), a veces cancionesanimadas que, incluso, en ocasiones dan en el clavo, son hits. Pero resulta que no han inventado nada, que no son tan fantásticos como se les ha dicho tantas veces; tanto se lo han dicho que ellos, después de resistirse (o no) a leer su propia agiografía diseminada en artículos -y pronombres, y sustantivos y adjetivos de más, en cantidad y en intención-, una carreraformada porentrevistas y suplementos dominicales varios, en la que ellos han decidido creer: ahora sí, son los creadores inmortales que no son; pero -para las entrevistas- tienen sus inseguridades, con ese hablar dubitativo que tan bien queda, con un aire triste -supongo que supuestamente enigmático- que me revienta. Para las fiestas y los conciertos tendrán lo que les haga falta para hinchar el espectáculo, por dentro y por fuera.
Pero no. No no no y no. No son siquiera buenos artesanos, músicos poco creativos pero dedicados,que perseveran día a día para ser los mejores haciendo lo que les gusta hacer. Y que lo son pese a no conseguirlo porque, precisamente, siguen intentando serlo pese a todo.
Marlango -como concepto- son pijos progres de la música, la cara modernita de lo reaccionario (o viceversa). No tienen que demostrar nada, no les hace falta demostrar nada. No es que ya no tengan que demostrar nada -como U2, como los Stones...-, es que nunca tuvieron que.
Y eso es lo que hacen: no demostrar nada. Y posar. Y hablar bajito. Y alguna cosa más, pero poco, muy poquito.
Y ya está.
Pero, por alguna razón, mientras no me obliguen a atender a las perogrulladas chic que sueltan en esa entrevista, ya no me molestan. Me molestaría tener que ir asiduamente al bar de Leonor, que se llama Josealberto, como otro compositor al que no le llegan a la altura de las cutículas de los dedos de los pies -¿Tom Waits tocará también con los pies?-. Sobre todo, me molestaría porque es demasiado caro como para disfrutar de estar allí no-sintiéndomente -consciente, intencionadamente- como uno de los seres más guays de un universo que decide no ser masivo, porque puede permitírselo, pero que sin darse cuenta es un universo de monigotes fotocopiados, porque no pueden evitarlo.
Pero si puedo quedarme en mi casa, a salvo de 'Electric Morning' y también de los dos discos anteriores; si puedo ir O Pazo de Lugo a tomar cañas o cocacolaslait, con tapa ricaadjunta, y todo muy barato además; o salir por los bares donde el dj pincha canciones que me dicen cosas de mi y de mi vida, y en cuyos eventuales sillones, o de pie sobre los baldosines, gres, hormigón, moqueta, etc.,también, me imagino,pueden tener lugar, eventualmente, escenas de mi vida, y no de la reiterada no-vida de otros; si puedo hacer todo eso, y escuchar a Tom Waits, escuchar a Daniel Johnston, escuchar a Belle & Sebastian, escuchar a Morrissey, escuchar a los Cramps y la banda sonora de Hedwig & the Angry Inch, entonces es que todo está bien.
Lo está para mi.
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Por eso puedo escribir sobre lo que me indigna, sobre lo que, simplemente, no me gusta. Y sobre lo que me gusta.
Aunque podría no hacerlo y, digamos, seguiría siendo martes por la tardey yo, feliz. De tener veintiocho ¡y subiendo!
Porque quiero cumplir años, escuchando a Tom Waits, pinchando sus canciones, puede cantadas por otros; pero ¡no unos cualesquiera! ;-)

Deja que Peter Griffin sea aquel que diga lo de: "Do you know what really grindes my gears...?"
De cualquier manera, no es nada malo escribir sobre lo que nos indigna. Pero es más agradable hacerlo sobre lo que nos gusta.
Feliz, feliz en tu día, amiguito que Dios te bendiga... 28 no son ná, te lo digo desde la experiencia que me da la vejez de ser casi 20 meses más viejo.
A mi lo que realmente me gusta de las cosas que me indignan es leer sobre ellas, y sobre Marlango has dado en el clavo, y mira que no soy un experto en Tom Waits, ni en The Crams, ni en Morriessey, pero no me hace falta para ver un inmenso bluff sobredimensionado por la prole cultureta de este país tan cuco en el que vivimos. Aún recuerdo el comentario al que tuve que enfrentarme un día que se me ocurrió criticar la "calidad" de Marlango:
"Claro, es que a tí te gusta Metallica..."
Qué mal vamos.
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!
Mañana más de cosas que te gustan... o de las que no te gustan, si vemos que tal.
Besitos!
¿qué va a ser?
¿vegetariano?
¿seguro???
:P
yo tb prefiero el plan ese de quedarme en tu casa. :)