En estos días casi de verano, el tiempo no sólo es propicio para escribir (grandes tochos electrónicos), sino también para comer picotas.

O para seguir recomendando a Astrud y llegar, en el empeño, a vídeos de la época más bailable de Sparks:

Parece que son cosas sin nada que ver. Y en efecto, así es.
Todo se trata de descansar entre post kilométrico y post kilométrico.

Y de recomendar a Astrud/Sparks, claro que sí.