Quiero decir: el centro es un concepto relativo.

Donde yo trabajo, y con una hora para comer, el centro debe quedar, como lejos, en la Glorieta de Quevedo.
O más cerca, y más feo, en la zona de Nuevos Ministerios.

¡Qué horror de sitio! Donde estuve trabajando durante un año.

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Pero ese inframundo de arañacielos y corbatas debe de ser el centro en el sentido de que, en el centro, es donde pasan cosas ¿no?
Y a mi me han pasado hoy -que he decidido bajar hasta allí- tantas que no me ha dado tiempo a organizarme para escribir sobre ellas.

Por eso tomo ahora la última anárquica nota, que trata sobre el centro como concepto.

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Y la publico como (este) post.