Poética de Leonard Cohen
Esta mañana paseaba hacia el trabajo y, mientras escuchaba el enérgico primer disco de Clap Your Hands Say Yeah, me he dedicado a pensar en la energía de los esclavos, en las elecciones del domingo pasado, en cómo no pensar más en las elecciones; en que eso es fácil, no hay más que tratar de formular una poética. La de Leonard Cohen.
Luego he leido que los poemas pensados y no escritos -y me imagino que igual las poéticas, y más si son ajenas- se llaman delirios, así con todas las letras.
Y como resulta que deseo no delirar...
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Ahora voy y escribo/publico un anti-ensayo sobre esa poética. Segundo post filocoheniano. Este lo comienzo con el trailer de ese documental...
Del documental I'm your man me quedo sobre todo con al intransferibleplacer de verlo; de lo que se puede compartir, me quedocon la intensa humanidad que transmite Nick Cave -casi el único de los artistas invitados que, en sus declaraciones, no se deja llevar por una inflamación lírica tendente a la vanidad o la alegoría ridícula-, con la actuación de Jarvis Cocker -I can't forget es una canción que parece escrita para él- y, sobre todo, con la socarrona mesura del eterno Cohen, de uno de los mayores escritores de la música moderna y además, plausiblemente, el mejor escritor.
Muchas cosas ya las conocía, de su recopilación de poemas y letras, de sus novelas y de
alguna biografía -una, incluso, novelizada en primera persona, y no obstante destacable-, de alguna entrevista y hasta de más de una entrevista imaginaria o de los versos que más de una vez me inventé yo creyéndome que eran suyos; releidos (o redelirados), la duda se despejaba sola.
De las novelas de Leonard Cohen, mi favorita es la primera, The Favourite Game, publicada por vez primera en 1963, autobiográfica y que narra la formación de su autor y de su poética.La poética de Leo es la de los hermosos vencidos.
Los hermosos vencidos, Beautiful Losers, es el título de su segunda -y última- novela, de 1966. Y es el tema de muchas de sus canciones. El tema es las personas, los vencidos; y la perspectiva es su hermosura, su derrota. Y su continuidad.
Los vencidos. Que son hermosos porque no se extinguen; son los hermosos irreductibles vencidos.
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Después de ver el documental sobre Leonard Cohen y sobre los músicos que lo homenajean, después de escuchar sus interpretaciones de las canciones del gran Leo, queda claro que algunos lo hacen mejor -el histrión Jarvis, el contundente Nick, el extraño Antony-, algunos lo hacen correctamente -The Handsome Family, por ejemplo; o la delicada Beth Orton-, algunos no se puede decir que lo hagan mal, aunque estomagan -el ubicuo Rufus Wainwright bordea lo repugnante, pero le salva una voz tan única como, para mi, absurdamente enfatica- y algunos merecen morir -Martha, la hermana de Rufus, sin ir más lejos ¡qué horror!-.
Pero lo que más claro queda después de ver y escuchar es que el mejor intérprete de sus magistrales letras y su sencilla y maravillosa música, es el mismo; el
mismísimo Leonard Cohen.
En esas letras y en el laconismo de su voz, en su lúcida actitud vital y en su irreductible amor por los vencidos que no se rinden, sino que luchan contra la fealdad del mundo levantando una torre de integridad, belleza y canción, en los vencidos que continúan en la vida, o en el recuerdo, en todo eso resumido en una estrofa cantada o leida por su garganta, vencida por el humo pero que resiste, en todo eso creo que reside la sencillez de su poética. La grandeza de su poética.
Lo que ocurre cuando suena -una vez más- Suzanne y todo sigue cambiando, como siempre, distinto de todas las demás veces.
Más que un consuelo, Leonard Cohen nos ofrece un precioso regalo: cómo sabernos vencidos, pero sabiendo que no nos derrotarán.

... dijo
A mí también me gustó mucho el documental, y sin duda, de todo, me quedo con la embelesadora humildad y la sabiduría personal que transmite. Y Con qué voz! Y qué bonito habla! Artista!! Uno está tan acostumbrado a ver a tanto cretino famosete! Yo quiero un abuelo como Leonard Cohen. :)
7 Junio 2007 | 04:32 PM