Cada cambio es una vuelta de tuerca hacia adelante. Las cosas van cambiando, mutando, sin que se note. Puedes levantarte y sumergirte en el mismo tanque de café del día anterior, que el metro se atranque en el mismo tunel y que parezca que la primavera está loca y que otra vez las elecciones con las mismas consecuencias de escritura automática y demás vainas.

Luego hay días en los que puedes apreciar un sutil cambio de vuelta y media y días en los que, incluso, puedes constatar un gran cambio. Signos, digo símbolos, aparte, eso conviene ponerlo por escrito.

Puede que valga con una frase y tres pares de números, con sus líneas y guiones y lo que haga falta. O puede que haga falta más, por ejemplo unas cuantas líneas, como un poema repetido. Que ha cambiado. O una novela, que nunca llegó a empezarse y ahora sí.

Siempre son las mismas preguntas. Cuando siempre empiezan a ser las mismas respuestas... eso es lo malo: estamos muertos.
Pero por eso no me preocupa la repetición, porque en realidad no existe. Si no queremos. Si , Queremos.

Antes llenaba torres con estas letras. Ahora estoy pensando en un espacio y lo voy llenando con formas y ya lo contaré, o no.

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Y, entre los sopores de la tarde, ahí va eso
:-)