Por la noche -demasiado tarde: hora en que, creo, casi cualquier pensamiento desvela; y sin duda, hace perder el tiempo y, por lo tanto, hacen daño- sí, me llegan las olas, oleadas de marea transportan el más nauseabundo olor a mierda...
En fin: que debería haber elegido otro título. Pobre rica deliciosa invención de V.
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Porque esto no trata del arte ni de la vida, esto trata de la política. Vamos, lo que significa aquí y ahora.
De cómo me complacería que mi próximo sobre con o sin voto le explotase en la cara a algún politicucho que, por ventura, lo abriese.
Y de cómo me gustaría -más- asumir que los deseos de violencia y destrucción contra esa pléyade de hijos de perra, fuesen corregidos -y disminuidos hasta cero- por la mera observación de una realidad en la que no tuviesen sentido.
Pero tienen sentido. Otra cosa es que uno decida que, en su vida, no quiere ejercer la violencia. Pero los políticos españoles, sea lo que sea lo que tal cosa signifique,nos demuestran, sin duda, que la única forma de conseguir cosas por aquí es la violencia; y en esa ecuación deja de contar, desde luego, la posibilidad de que la variable de lo que se quiere y se pide sea justo. Simplemente se exige, y si la violencia está de nuestro lado y el miedo del lado contrario, el miedo vence; o sea, que la violencia triunfa. En fin, que al final nos espera el desierto.
No es consuelo saber que no lo veremos, porque estaremos muertos. El consuelo sólo tiene lugar (y tiempo) durante la vida.
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Y, durante la vida, mi consuelo será no perder más tiempo -no lo conseguiré, no siempre; lo intentaré siempre...- con esas cosas. Y sí ganarlo jugando con las verdaderas mariposas nocturnas, que es un ser fantástico. Y saltando unas olas, y dejando que otras me mezan.
Y bordeando las lágrimas y tomándolas a puñados. ¿Cúando?
Cuando por ejemplo:
Así es.
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Bendita libertad.
Y la cantidad de negritas que me he ahorrado.

Me encanta que hoy, justo hoy, pongas cosas así. Ojalá pudiera yo aporrear instrumentos así.
Besitos (y ración de gracias)